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viernes, 31 de julio de 2026

FELICIDAD

 Han sido demasiados meses sin escribir. Quizás esta espera se ha basado en el miedo. El terror de agitar las aguas y que estas no trajeran nada bueno. La calma ha sido pegajosa, placentera.

¿Es acaso que ya no tengo miedo?, nada mas lejos de la realidad. Estos se han multiplicado y han adquirido forma y concrecion, pero es que así  es imposible vivir.


Ha ocurrido el milagro.

No es que no  sea consciente de donde viene. No vayas a pensar en que ha sido un milagro al uso, de esos que se obtienen solo rezando mucho y con intensa fe.

Ha resultado tan difícil llegar hasta aqui... el problema es que en ocasiones me encuentro tan invadida por la felicidad y el asombro que se me olvida lo duro que ha sido y me sorprendo a mi misma pensando en la suerte que hemos tenido.

Que extraña la sensación de tener pánico y felicidad al mismo tiempo. Sentir que todo ha salido bien y saber al mismo tiempo que todo lo vivido estos últimos meses se puede desintegrar en un solo minuto.

Hace que en ocasiones me enfade conmigo misma por disfrutar, por ser feliz, invadiéndome una ira sin objetivo ni culpable mas que yo misma.

Pero es que ha ocurrido el milagro. ¿Cómo no voy a ser feliz hasta el hartazgo?


Mi hija nació el 19 de julio. Como sus padres, siempre puntual y llegando casi 3 semanas antes de lo previsto. En un parto accidental y alto traumático ( como no podía ser de otra forma por poco me muero)que casi ni recuerdo ni lamento porque solo puedo pensar en ese pequeño milagro.  Ademas de increíble, es preciosa. No lo digo porque sea mía, porque yo haya puesto la mitad de la genética y el 100% del cuerpo, es simplemente porque lo es. Y yo aunque cansada, aun abro los ojos en mitad de la noche aterrada de que todo lo que hemos vivido se tratara solo de un sueño.


Cuando estaba embarazada me preocupaba el tema del vínculo. ¿Cómo amar a alguien desde el minuto uno sin haberla conocido?. ¿Cómo sentir esa fuerza tan grande en el fondo del pecho por alguien a quien nunca has visto?

Ha sido tan sencillo que pienso de verdad que detrás de todo esto hay una magia especial  que hace que experimentar esa sensación sea  lo mas lógico y normal.


Y aqui estamos Miguel y yo intentando querer de la mejor manera, cuidar de la mejor manera y amar con todas nuestras fuerzas a ese pequeño ser que nos mira con intriga a traves de los parpados semicerrados y sonrie sin saber que dos personas serian capaces de morir por ella.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Aceleramos un poco mas...

 Han sido unos meses de sensaciones muy marcadas dentro de la dicotomía de la felicidad y la tristeza, la tranquilidad y la ansiedad, el cielo o el infierno.

Me pregunta la gente cómo estoy y les contesto que genial con un rictus en la cara. Me obligo a parar, a explicar. Estoy muy contenta pero eso no es lo único que siento, la ansiedad y el miedo rigen tanto esos instantes que aunque quiero agarrarme a mi suerte y disfrutar de ella me cuesta muchísimo. 

Pero hay que disfrutar de lo bueno aunque sea en un segundo. No todo va a recubrirse por la pátina de la incertidumbre. 

He terminado la residencia. He pasado 7 días de especialista en paro. Mañana empiezo a trabajar de adjunta. En la misma zona donde me eduqué. En el centro de salud donde fui residente... tu entiendes la suerte que es eso?

Pero supongo que es inevitable que el monstruo verde del síndrome de la impostora me machaque recordándome que no se absolutamente nada y que a quién se le ocurre dejar un cupo a mi cargo...

Quiero de verdad mantenerme anclada un poco mas en la emoción, las ganas y la alegría de haber conseguido esto tan increíble. Y no dejarme llevar por todo lo malo y pesimista que es inevitable en mi día a día.

Por lo demás han sido unos meses extenuantes de trabajo, sin mucho descanso, con un Miguel que estudia y trabaja y que disfruta cada día de lo que hace ( es una envidia sana de copón, pero es inevitable pensar lo diversas que son las experiencias laborales)

Una realidad medica que me tiene angustiada y preocupada en el día a día y que no consigo salir del todo de ella (en unas semanas tengo una cita de resultados y me parece flipante que toda esta mierda siga a nuestro alrededor).

Ha empezado septiembre y para mi es mas renovador que el año nuevo, es cuando empieza el curso escolar y cuando un mundo de posibilidades se abre frente a nosotros...ojalá salga renovada y no escalabrada de la experiencia.

fdo: tu adjunta de referencia...o no

miércoles, 29 de mayo de 2024

MEMORIA

Estaba pensando, en el regalo que supone los recuerdos.

Estoy bastante agobiada las últimas semanas desde que me reincorporé. Entre las guardias, las cosas médicas (seguimos con el rollo, pero por ahora todo bien), los cursos, los congresos, el final de la residencia en si, me cuesta dormir por las noches.

A veces lo poco de lo que dispongo para no sucumbir son los recuerdos. Los momentos vividos que se convierten en un regalo. Estaba viendo una película y vi la plaza del Trocadero, justo el lugar donde Miguel me pidió matrimonio y me sentí llena de un extraño regocijo. Me sentí afortunada.

Recuerdo las vacaciones del año pasado o hablamos sobre experiencias pasadas y no me puedo creer los incontables instantes de alegría que he tenido estos 7 años... supongo que me viene muy bien, porque por mas que pasen mil años, estos meses de junio y julio siempre me traen malos recuerdos.  Un recuerdo amargo de una María ahora totalmente irreconocible para mi. De la que no me siento especialmente orgullosa y de la que siento una inevitable pena.

Los recuerdos son tambien un lastre, pero yo prefiero quedarme con los regalos. Los múltiples momentos de alegría y de paz y estoy muy agradecida por cada uno de ellos. 

Ya empieza la inevitable cuenta atrás... este año las vacaciones serán muy pocas, el ser adulto ya no nos permite ni relajarnos y monstruo verde que me aprieta cada vez que alguien me pregunta:¿ y que vas a hacer cuando termines? me empuja a contestar a gritos: Y YO QUE COÑO SE.


martes, 27 de febrero de 2024

La luna más dulce

Tengo un recuerdo, es de hace poco, pero en momentos de frío y desesperación recurro a el. Eramos dos, Miguel y yo tumbados en una hamaca en mitad de la sierra de Córdoba, No había ni un foco, ni una sola farola a nuestro alrededor, que nos impidiera contemplar todas las estrellas que quisiéramos, fue casi como vislumbrar brevemente los secretos del universo. Hay quien puede pensar que nuestra luna de miel no fue nada del otro mundo porque no fuimos a Tailandia ni a Nueva York, pero esa sensación de intimidad en mitad de la nada, sin ruidos, sin luz, si nada mas  que nosotros dos y un contaje infinito de estrellas, hace que sea unos de los recuerdos mas preciados que tendré nunca, como el la tormenta de verano leyendo desde nuestra cama, o el paseo por los montes Anaga en el mini descapotable tocando las nubes, te das cuenta de que nunca se trato del Dónde si no del con quién.


domingo, 31 de diciembre de 2023

Adiós

 Ya llega como cada año el momento de despedirse.

Ha sido un 2023 complejo, que ha estado lleno de momentos de todo tipo.

Ha sido un año duro para la mayoría de la gente que conozco.

Para otros supongo que habrá sido redondo.

Nosotros hemos pasado momentos de todo tipo. El tema de la enfermedad de Miguel no ha sido facil. El trabajo tampoco ha sido un camino de rosas. Así como otras cosas de las que no quiero hablar para no enfriar el momento.

Pero cuando cierro los ojos y veo a Miguel ahí, esperándome en altar, hace que todos los instantes se concentren en ese lugar, en esta eternidad y no puedo dejar de pensar que ha sido un año de amor, y de días preciosos que poder repetir una y otra vez en mi memoria.

Solo hay una cosa que le pido al 2024, bueno en verdad...dos.

sábado, 25 de noviembre de 2023

Los 25 de cada mes...

 El amor es algo extraño. En ocasiones a mi me ha parecido casi una carga, una maldición.

Me explico. Cuando una esta sola, la única preocupación que llena cada uno de sus días, es una misma. En el momento que amas a alguien mas, la cosa se complica.

No hablo ya de celos, o miedo al abandono. Hablo únicamente del sentimiento de preocupación que asola ya cada uno de tus días. 

La preocupación de si esta bien, y es feliz, la angustia de la enfermedad y el sufrimiento, de si ha llegado bien al trabajo o si tiene algun problema con alguien. Ese sentimiento que te hace desear que las cosas mala de la vida te pasen a ti antes que a el.

Puede parecer algo tóxico, y quízas lo sea, pero yo no entiendo otro tipo de amor. La necesidad de que la otra persona este bien, aunque tu no lo estes, aunque no este contigo.


Lo experimento cada día que cojo el coche y me voy a trabajar, sobre todo desde que Miguel es diabético. O cuándo se va al pueblo, o cada vez que tiene que hacer un examen. No es una angustia vital como tal, pero si una sensación ligera como de contener el aliento y no soltar el aire hasta que no regresa.

No siento nunca esa ansiedad sobre el abandono, y si no contesta nunca experimento miedo a que no quiera hablar conmigo, es siempre pensar... ¿Estará bien?.

El me cuenta que sufre lo mismo, y es cierto que a veces es una carga, porque antes nunca lo sentía, iba por la vida si preocupaciones genuinas.

Entonces pienso en la suerte que es tener a alguien que te quiera de esa manera, alguien que anteponga tu bienestar a si mismo, es un milagro, es una alineación de astros y es un regalo, que aunque algo perverso,  os convierte en seres tremendamente especiales para otra persona. Imagina ser tan idiota, tan egoísta, tan inconsciente de desperdiciar eso, de quebrar la confianza, de maltratar tanto a otra persona, que ese desear que todo vaya bien acabe muriendo.

Aunque a veces me pesa, espero jamás dejar de preocuparme por el, espero jamás dejar de desear que sea feliz ya sea conmigo o sin mi. Una vez sentí algo igual y se rompió, sabemos que nada en esta vida es eterno, pero este amor, que llena cada día de mi vida, me da vibraciones de que va a ser, por siempre.

6 años desde el primer día que lo vi, allí en la puerta de su habitación por primera vez y sabiendo que ya esto, era para siempre. 3 meses desde el Sí Quiero.

lunes, 6 de marzo de 2023

Viviendo de cuentas atrás

 Ultimamente vivo enganchada a las cuentas atrás.

Todos los días a todas horas contabilizando lo que queda para los tiempos mejores. Es algo que siempre he hecho, es uno más de mis grandes defectos, pero ahora es exagerado.

Lo que queda para el próximo concierto (362 horas), para el final de las guardias de puerta ( 2185 horas), para el próximo festival ( 3025horas), la prueba del menú ( 400 horas) para las vacaciones (3649 horas) y para la boda ( 4243 horas)...

Esto es un sin vivir.

Miguel me regaña bastante cuando me ve haciendo cábalas, me recuerda que no se puede vivir en el pasado, pero tampoco es sano anhelar todo el rato el futuro. 

Pienso todo el rato que lo que vendrá será mejor, pero aun así, intento disfrutar de las sensaciones del momento, sobretodo cuando me acuesto por la noche abrazada a Miguel, o cuando me siento a ver un capitulo de una serie con un refresco fresquito. Me gustaría ser de esas personas que son felices con las pequeñas cosas, que disfruta de lo cotidiano y que tiene gustos sencillos ( que no baratos me temo).

Lo que me hace falta es junio, el calorcito, el sol hasta tarde, los helados y el cambio de paradigma vital (que no cuento de que se trata por no gafarlo, que la ultima vez que lo dije estalló una pandemia mundial y no es plan)... al final continuo siempre con el mismo anhelo  de futuro. Lo único que espero es, que cuando llegue allí, sea capaz de ser feliz.




lunes, 16 de enero de 2023

Amor en tiempos de residentes


Psiquiatría es la rotación que estoy haciendo ahora.

Es una de mis últimas vueltas hospitalarias mendigando amor. Ha sido una experiencia bastante horrible, con un apego evitativo, y cero compromiso a largo plazo.

Es decir, para que nos entendamos, que está siendo una rotación de mierda.

Después de un mes deambulando por los pasillos y siendo mandada a mi casa porque no había adjuntos que me acogieran en su seno, esta mañana por fin he dado con una adjunta apañada que me querrá si dios quiere, durante las dos semanas que me quedan. Será como una aventura de verano, corta pero intensa.

Y tan intensa.


Odio la psiquiatría, de verdad, vaya drama, y vaya miseria.

Hay pocas esperanzas para la mayoría de nosotros, pero es que, para estas personas, la esperanza no es algo que crea que se puedan permitir.

Es verdad que durante mi rotación en el hospital de agudos (que eso sin duda fue poliamoroso, porque no hay posibilidad de que cupieran más residentes, estudiantes y adjuntos en una misma consulta y con un mismo paciente), pensé, que psiquiatría no estaba mal como especialidad… yo que se, creo hay pocas cosas menos agradecidas que ese trabajo, y eso que soy médico de familia y llevamos los rasgos obsesivo y masoquista inscritos en el ADN.


El caso es que cuando estaba viendo a esos pacientes, a pesar de mi amargura por tener mañana puerta de trauma, no podía evitar pensar en la suerte que tenía y en lo poco agradecida que soy en mi día a día con mi sino y destino.

Puede que mañana mismo o dentro de un par de horas todo se vaya a la mierda, pero la realidad es que he podido disfrutar de 32( ya casi 33) años de suave vivir.


He tenido altibajos claro está, pero en general, cuando hablamos de antecedentes personales de estos pacientes ( madres solteras, padres ausentes, dificultades económicas) pienso en lo carne de cañón que era, y en lo bien que ha salido todo. Cuando hablamos con una paciente que sufre además de su trastorno límite de personalidad, violencia por parte de su pareja ( se dice el pecado, pero no el pecador), pienso en mi suerte y en la suerte de mis amigas y amigos, todo podía haber sido tan…desastroso.

 

Así que aprieto los dientes. Quedan según mi cuenta atrás 196 días para mis vacaciones, y si otra pandemia de gripe del mono no lo impide, 220 días para la boda.

Ademas 250 días para ser R4. Sé que está mal vivir en el futuro, pero intento motivarme, porque estos últimos 3 meses en el hospital se me están atragantando. Tengo ganas de volver a casa, a mi centro de salud, volver a ser una puta médica de familia y no una itinerante, que va por los pasillos, pidiendo amor… 

viernes, 9 de diciembre de 2022

5 minutos antes de la cuenta atrás

 Siempre que llega esta época de el año, me da por reflexionar.

Supongo que esto le pasa a todas las personas del mundo. No es solo cosa mía. No me atrevería a insinuar jamas que hay algo en mi que me convierte en algo especial, para nada.

Reflexiono sobre lo que ha pasado este año, lo que he ganado, perdido y superado. Cuanto he crecido, y cuanto me queda por lograr.

Quedan a penas 20 días para que se termine el año y me parece impresionante dónde estoy. A pesar de todo lo logrado, no dejo de caer en el cliché repetitivo de anhelar tiempos futuros. 

Tengo ganas de que llegue el verano por todo lo que conlleva pero a la misma vez pánico al pensar en todo lo que me queda por hacer y aun no he empezado. Queda 9 meses para mi fin como r3, y mi salida casi absoluta del hospital ( cosa que estoy deseando, porque no lo soporto mas) y quedan 8 meses para LA BODA. llevo un retraso de unas 18 tareas a estas alturas, pero no queremos hacer nada mas hasta que Miguel termine los exámenes, así que ahí están, acumulándose en la aplicación y en la boca de mi estomago.

En breves momentos siento un leve ataque de pánico al pensar que en 2 semanas estaré probándome mis primeros vestidos de novia ( otra cosa para la  que según todo el mundo voy muy tarde), pero es que me parece INCREIBLE.

Tengo tantas ganas, que me da miedo que luego no cumpla mis expectativas, pero me encanta. Creí que esto no me ilusionaría, que lo vería algo tedioso, como un tramite, pero el caso es que me hace ilusión, hacer esto con Miguel, pensar en cada detalle, imaginar la música, las luces, los colores, todo, es maravilloso.

Vemos cuando en febrero, la lista de pendientes sea eterno, tengamos que pelearnos por las flores y los menús, y no encuentre el vestido de novia (porque visto lo visto por ahora, todos me parecen horripilantes).

Ademas junto con la boda se vienen, mes y medio de vacaciones, paso a r4 y un poquito mas cerca del final del periplo... Son todo ventajas.

La vida adulta supongo que se precipita, y ya solo podemos relajarnos y disfrutarla, o mas bien sobrevivir.

Por el resto...una mierda. Las ultimas guardias están siendo desastrosas, la sociedad nos desprecia cada día mas, tuvimos un accidente de coche hace 2 semanas en la autovia, ( conducía yo para colmo, aunque puedo asegurara que no fue mi culpa- nos dieron por detrás un tío que iba distraído con dios sabe que, a 120 Km/h) y llevo una semana completa de cefaleas y nauseas por culpa de este tiempo horrible...o me agarro a lo positivo, o va a ser un fin de año crudito.


Pdt: quiero que me arreglen ya el PUTO coche , por favor =(

lunes, 12 de septiembre de 2022

Una historia como otra cualquiera.

Quiero contar una historia.

Como tantas que se han contado antes que esta. No tiene nada de especial.

Trata de una chica de ciudad y un chico de un pequeño pueblo ( si, lo sé, parece don't stop believing, de Journey), que se conocen en una fiesta, un día en que ninguno de los dos estaba particularmente deseoso de salir. 

El destino por una cosa o por otra los reune en ese mismo lugar.

Fue un flechazo en todos los sentidos, tardaron tres horas en darse su primer beso, y entre veinticuatro y setenta y dos horas en enamorarse.

Luego, hicieron lo que todas las parejas normales de nuestro tiempo hacen. Salieron a dar paseos cogidos de la mano, fueron a cines y a cenar, celebraron aniversarios y cumpleaños acudieron a fiestas y conciertos. Rieron, rieron mucho y por increíble que pareciera no pelearon nunca, no hubo gritos ni malas palabras, no hubo gesto de desprecio ni abandono, hablaron de todo, de miedos y deseos, de sueños y esperanzas, de su presente, su pasado y su futuro, de lo que les gustaba y lo que odiaban, de lo que temían y anhelaban, se abrieron en canal cada día de su existencia.

Después siguieron viviendo como lo hacen todas la parejas, estudiaron, se angustiaron, vivieron una pandemia mundial, se fueron a vivir juntos y siguieron sintiendo los días, uno detrás de otro.

Dormían abrazados, limpiaban la casa, hacían la compra, comían, leían, jugaban y vivían y el tiempo siguió pasando para los dos, como para cualquier otra pareja.

No os creáis que son algo extraordinario.

Un día en la plaza del Trocadero, justo en frente de la Torre Eiffel el le pregunto a ella si quería casarse con el, y ella que nunca había anhelado realmente casarse, dijo que sí con ganas y con ansias.


Y ya está. Este chico de pueblo, y esta chica de ciudad, van a casarse, como tantas otras parejas antes, durante los años y los siglos, pero hay algo en ellos, no se que será exactamente, algo en la forma de reirse de todo, de como bromean y como se hablan, hace que tenga esperanzas en ellos, que sienta su amor como extraordinario y que asuma con miedo, que solo la muerte podrá separarlos. La vida, se les va a hacer, tremendamente corta.

viernes, 26 de agosto de 2022

Vacaciones de Verano

Qué coraje

Tenía una buenísima idea sobre la que escribir.

Algo profundo, estructurado y reivindicativo, muy lejano de las actuales cursiladas que se me ocurren en el día a día desde que estoy perdida en este pequeño paraíso.

Lo había guardado en alguna recamara de mi almacén mental (tan desordenado como el resto de mi vida) y puff... se ha perdido.

Ahora lo único que conservo es eso, cursiladas sobre apreciar el paraíso en el que vivimos, la felicidad de no tener que trabajar y la estupidez cruel que supone solo tener un mes de vacaciones al año.

Intento exprimir, forzarme a pensar algo sobre lo que quiera hablar. Pero es que no quiero hablar de nada.

Estoy en el filo de una navaja muy fina, y pronto todo se va a desestructurar. Se huele en el ambiente, en la calma antes de la tempestad, y tengo miedo.

No porque sean cosas malas, o no sea de hecho, algo que llevo deseando años, es simplemente porque soy una cobarde, y porque la vida en este momento es tan fácil de vivir, en este mismo instante es tan suave y amable, que temo que cualquier mínimo detalle puede empeorarla.

Una parte de mi asume como una realidad inamovible, que la "vuelta al cole" que la depresión post vacacional, va a ser durísima. Hay tantas cosas de las que me tengo que encargar, que tengo que arreglar o solucionar y en las que no estoy pensando simplemente porque estoy de vacaciones.

Nuevos correos, mensajes de los compañeros, incidencias de las guardias y problemas para la María del futuro, hacen que el nudo se apriete cada vez mas en la boca del estómago, pero de una manera extraña, suave pero angustiosa, será porque aun me quedan 20 días de vacaciones gracias a dios.

Me ha costado tanto llegar a este reducto de paz que no quiero que termine, de verdad, necesitaría estar así hasta el 1 de noviembre, para poder afrontar todo lo que se avecina, que juro por dios, que no es posible que todo salga bien.


Mientras tanto, supongo que disfrutare de esto que me ha costado tanto lograr, aquí, donde he llegado arrastrándome penosamente por el cansancio y la adversidad.

Sin duda, me encuentro mejor, con mas ganas y mas repuesta, menos cansada y bastante mas capaz de apreciar las cosas buenas... disfrutemos de esto mientras dure, aunque el temporizador ya esta marcando el final segundo a segundo, y el tic-tac leve, cada vez se haga mas ensordecedor en los momento en los que intento conciliar el sueño...maldita ansiedad anticipatoria.


Pdt: aunque antes de volver a la realidad, hay que sobrevivir a Paris... ¿te había comentado ya que odio viajar en avión?

miércoles, 20 de julio de 2022

El duro invierno.

Creo que es importante en esta vida, reconocernos cuando estamos mal y cuando estamos bien.

No reconocer al mundo cómo nos sentimos, si no más bien, ser capaces de vernos en el espejo o recordarnos en el pasado y admitir ante nosotros mismos lo mal que estamos... o lo bien.


Hace poco hice balance del año que llevamos, me paré a pensar en cómo me encontraba hace unos meses y en cómo me encuentro ahora. Hasta la gente que me rodea lo ha notado.

Hace unos meses estaba al borde de la medicalización.

Noviembre, diciembre y enero, han sido sin duda alguna meses muy malos.

He tenido otras épocas duras, pero ninguna como esta.

El problema principal creo que se encontraba, en que en otras ocasiones, cuando me sentía mal, o me pasaba algo malo, tenía la capacidad de sacudir el cuerpo, sacarme la tristeza, y seguir adelante. A pesar del llanto, del malestar, de la tristeza, siempre encontraba la manera de superarlo y seguir, de mejorar o de perdonar. Cuando lo del MIR, la pandemia, o lo que paso hace tantos años con mi ex... pero esto no, porque esto era un porrazo a mi propia existencia y estaba bloqueada.

Y te preguntarás ¿ qué paso hace unos meses para que te encontraras así?, pues eso es lo peor, que no pasaba nada realmente, al contrario.

Era una de las principales sensaciones que tenía, con Miguel estaba bien ( mejor que bien, menos mal que lo he tenido a mi lado y nuestra relación es suave, amable y pacífica, si no a lo mejor si que habría reventado del todo), mi familia bien, tenía trabajo, dinero, mis amigas cerca de mí y aún así no podía respirar, no podía ser feliz.

Después de muchiiiiiisimo reflexionar descubrí qué era lo que me estaba hundiendo, el lastre que tanto me pesaba y del que no sabía como desprenderme: LAS PUTAS GUARDIAS DE PUERTA DE LA CALETA.

Sé que ahora nos podemos reir de esto, pero he estado a punto de dejar la residencia por ellas, solo por ellas. Me llegué a plantear que no quería ser médica, que ese estilo de vida no lo quería para mi... pero claro, ¿cómo solucionas tu miedo a ir a tu trabajo, la ansiedad anticipatoria, el dolor físico?

Todo lo demás era perfecto, pero esto me hacía infeliz... 

Gracias a dios lo peor ha pasado. ¿Cómo lo he solucionado? pues eso es lo más triste de todo, con dinero. El dinero que me gastaba en el psicólogo, lo invertí en vender las guardias de puerta, y aquí estoy, renovada, feliz, tranquila y despreocupada. MANDA COJONES, que luego digan que el dinero no da la felicidad.

Pero por eso quería escribir, quería reconocerme, quería ser consciente de que ahora duermo mejor y llevo desde enero sin llorar y es que durante esos meses, llegaba llorando a casa con pánico por si había matado a alguien.

¿Y sabes de verdad, de verdad, de verdad lo más triste de todo, incluso que lo del dinero? que se me daba muy bien. Mis residentes pequeños, con los que he estado en consulta no entienden por qué las vendo, no entienden lo que les digo porque para ellos soy de las mejores (no es presumir es repetir lo que me dicen), la residente mas completa, siempre alegre y amable con los pacientes sean las 15:00 de la tarde o las 3 de la mañana, nadie cree lo que les cuento sobre mis pesadillas y mis nauseas, sobre que no como ni duermo cuando estoy de guardia por el pánico...y ahora es cuando entiendo que las personas que están muy mal, no siempre son las que están tristes o deprimidas a veces simplemente fingimos un aplomo que no sentimos una seguridad de la que carecemos.

Así que bueno, aqui estamos, en julio, ahora lo que de verdad necesito es irme de vacaciones, irme al paraíso ese que tenemos rentado en Villanueva del Trabuco y que llegue septiembre, a empezar Miguel y yo nuestra pequeña nueva aventura...mientras, me voy de guardia. =)


PDT: antes del Villanueva, tengo que sobrevivir a Roma, odio viajar en avión...

jueves, 2 de junio de 2022

EL Y ELLA

Creo que entendían la vida como cosas muy distintas.

Uno la vivía como una sucesión de improbables oportunidades de brillar. Con la incesante y agobiante necesidad de dejar marca en todo aquello que tocaba.

El otro simplemente existía.

Ella no entendía muy bien aquello de existir solamente, sin buscarle el sentido oculto a la vida, a cada una de sus respiraciones. Él  no podía concebir un ser siempre de los demás, una existencia sujeta a la excelencia y a la vocación. ¿No era acaso su vida, suya? ¿Para quién si no iba a vivirla?, ¿para qué iba a sufrirla?.

Ella al principio pensaba en el desperdicio de vida. Él tenía todo en su haber para llegar lejos, solo que no quería ir a ningún lugar, sus aspiraciones eran simples o por lo menos eso es lo que a ella le parecían.

Él quería ser feliz, y eso no siempre era fácil. Ella quería cambiar el mundo y eso era realmente misión imposible.

La realidad es que ella nunca jamas había soñado con ser feliz. Pensaba que logrando lo primero, ser grande, ser excelente, ser importante, conseguiría aquella felicidad no deseada en voz alta, pero que sin duda se buscaba en cada uno de sus actos.


Él ha dejado de conformarse. Ha entendido que su propósito tampoco es fácil, ser feliz, únicamente , requiere de mucho trabajo, de mucha lucha, de mucha paz mental. Ella le enseñó a él a luchar por su sueño, con todas las armas que tenia, no simplemente a existir, pues eso solamente tampoco le llevaba a ningún lado.


Ahora ella y él quieren ser felices. Preferiblemente juntos.Ella no quiere marcar, solo dormir en paz. Y él quiere trabajar para que ella lo consiga.

Juntos, todo ha sido mucho más fácil, mucho más sencillo, mucho más humano. 

Es ahí donde reside el punto de la felicidad, el encontrar el equilibrio entre la trascendencia y la permanencia, entre el ser y el estar. Entre ella y él.

lunes, 2 de mayo de 2022

La capacidad de emocionarse

 Creo que me merezco poder divagar un rato sobre #Heartstopper.

Y es que lo necesito. Me esta constando salir de este bucle en el que me metí hace menos de 4 días.

Para poner en situación: Se trata de una serie sobre dos chicos que se conocen en el instituto y se enamoran.

Uno de ellos es abiertamente Gay y el otro siempre ha considerado que es heterosexual, hasta que comienzan a conocerse. Y es bestial precisamente por esto, porque para uno de los protagonistas ( Nick) es una sucesión de sensaciones y sentimiento confusos hasta que puede admitir en voz alta que se cuestiona su sexualidad.

Yo no era tan pequeña cuando me di cuenta que de que algo no cuadraba en mi definición de mi misma como heterosexual, pero aun así, recuerdo pensarlo en mi cabeza y ser incapaz de verbalizarlo en voz alta hasta mucho tiempo después de comenzar a planteármelo. Tampoco olvidaré, cuando con 22 años me mire al espejo del cuarto de baño llorando amargamente y diciendo en voz alta que me gustaba una mujer.

Bueno no gustar en sí, si no que me sentía atraída, que no rechazaba la idea de mantener una relación con esa persona y que me había ocurrido con más chicas a lo largo de mi existencia, aunque no había ordenado nunca jamás esos pensamientos.

Han pasado muchos años desde entonces, y me horroriza pensar, lo que me ha costado salir del armario delante de las personas a las que quiero.

La primera persona a la que se lo dije fue mi amigo Jose, y lloramos los dos porque a ambos nos ocurria lo mismo, y veíamos casi imposible decírselo a nadie mas.

A Miguel y a mi primer ex tambien se lo dije porque me parecía lo más justo para ellos, y la verdad es que ambos se lo tomaron realmente bien.

Hace menos de un año, pude por fin decírselo a mis amigas...y fue tremendamente duro y el paso de verbalizarlo con mi familia me parece imposible.

De hecho hasta hace poco, estaba convencida de que jamás se lo iba a decir a nadie, total, mi pareja es un chico así que ¿para qué iba a exponerme a la señalización voluntaria por puro capricho?

Pero es que no es un capricho. No, es lo que soy. No es que nuestra sexualidad deba definirnos y ser el centro de nuestro yo, pero sí que nos expone a situaciones y vivencias distintas.

Las creencias habituales sobre promiscuidad, vicio, transición o fetiche hacen que me cabree cada día más.

Es curioso como para mí ha sido mucho más fácil salir del armario con gente desconocida que con mi propio grupo. Lo asocio a que con esa gente no he tenido que destruir la imagen que ya tenían de mi preconcebida, no he tenido que desestructuar lo que siempre habían visto de mi, podía presentarme como alguien nuevo en el mundo e incluso así ha sido a veces difícil, pues cuando sabían que estaba saliendo con alguien del sexo opuesto, deslegitimizaban mi bisexualidad como si por esto ya fuera obligatoriamente heterosexual.

La pregunta eterna de en cuantos tríos he participado (simplemente porque me gustan ambos sexos, tienen tendencia a pensar que dentro de mis expectativas sexuales entran prácticas como estas) o la afirmación de que los bisexuales lo somos por vicio, me siguen dando nauseas.

Antes me conformaba con no sufrir rechazo u homofobia y mi posición permitía que pudiera fingir que no era bisexual, cerraba fuerte la puerta del armario y daba gracias a dios de que el que me gustara fuera un chico.

Bueno, volviendo a la serie.

Ha sido preciosa.

Una representación simple de la vida de dos personas, una de ellas gay y otra bisexual (sin hipersexualización, gracias), que se conocen y se cuestionan quienes son y como encajarlo en su vida normal, siendo el tema de su orientación sexual parte pero no centro de la existencia y normalizando que las personas LGTBIQ+ pueden ser felices y todas sus historias no tienen que estar centradas en el drama y la angustia vital, vamos, todo lo alejado que puede estar un adolescente del drama.


Mención especial a Kit Connor, el actor que hace de Nick Nelson, porque vaya manera de empatizar con él, de calmar y dar felicidad en cada escena. Es impresionante lo feliz que he sido viendo esta serie. Me ha gustado descubrir que aun quedan cosas, temas, que me emocionan y me sacuden como esto, a pesar de todas las dificultades, que aun soy capaz de evolucionar. Esta serie para mí, es el contenido audiovisual de este año. Nick Nelson, te quiero ❤️ .

miércoles, 6 de abril de 2022

Feliz en mi rutina.

 Me da miedo en ocasiones, lo rápido que pasa el tiempo.

Ha llegado ya abril. He terminado con mi rotación de pediatría, después de 3 meses que me parecían eternos. Recuerdo que empecé con un miedo tremendo, sobrepasada por la responsabilidad y el  pánico.

Y ahora estoy aquí. Al otro lado del espejo.

Siempre he pensado en lo fácil que sería todo si nuestros yos del futuro pudieran darnos un pequeño parte sobre cómo están yendo las cosas allí, al otro lado de la adversidad.

No haría falta que nos dieran ningún dato concreto, solo un pequeño asentimiento, un pequeño guiño que nos confirmara que todo al final, iba a salir bien. ¿Os imaginais cómo viviríamos las cosas, con la certeza de que lo superaríamos todo, incluso lo que parece que nos va a llevar a la tumba?.

Supongo que yo aprovecharía la información para disfrutar un pelín mas del camino, que en ocasiones se me pasa de largo, cuando voy tan concentrada en mi día a día para no tropezar con mis propio pies.

Ahora comienza otra etapa nueva y dura, muy dura. Y me da coraje vivir anclada en el deseo de que llegue otro momento. Que lleguen las vacaciones, que llegue el final del r2, que llegue noviembre. Debería desear mas bien que el tiempo se ralentizara aunque fuera un poco y que me permitiera disfrutar algo mas de los momentos presentes en los que me parece que no soy feliz, pero que estoy convencida que mi yo del futuro ve como los mejores dias de su vida. La perspectiva es una zorra traicionera.

Parece que fue hace dos semanas cuando Miguel volvió del pueblo, y ahora debe partir de nuevo. Me consuelo pensando que solo será una semana, pero la realidad es que con lo rápido que pasa el tiempo a su lado, a veces siento vértigo por lo corta que se nos va a hacer la existencia, uno al lado del otro. Y quiero, no solo pensar en lo feliz que fuí, si no en la realidad del momento.

Aqui estoy, recién salida de una buena guardia, sentado los dos en la mesa del comedor, estudiando cada uno lo suyo, desayunando, con el sol frio de esta ola de invierno en pleno abril, sin otra cosa que hacer que reirnos de los chistes malos de la vida y decidir que vamos a cenar esta noche. Y aunque parezca simple, aunque parezca rutinario, esto tambien es felicidad y quiero ser consciente de ella, antes de que sea tarde.


lunes, 5 de julio de 2021

Hola, si, soy Bisexual.

 El drama que estamos presenciando en nuestra sociedad, es cada día mas dantesco.

Se presenta ante nuestros ojos, día tras día, gota tras gota y como no nos cae, no nos moja.

El problema es que cuando nos toque, no serán leves gotas de odio, será una marea que nos arrollará a todos, nuestras vidas, nuestros derechos, incluso la esencia misma de nuestra personalidad.

No he vivido en mis carnes agresiones por ser quien soy, aunque en ocasiones comprendo que es porque la sociedad no sabe quién soy. 

Hace unos días descubrí, o mas bien confirmé algo que ya sospechaba, soy una mujer blanca, rica y hetera.

Eso es lo que piensan todos,  aunque no sea verdad. Represento el prototipo, la imagen perfecta, de algo que en realidad no soy, y a veces estoy deseando comunicar y no lo hago por miedo a la monopolización, pero es necesario. 

Y necesito contarlo, y hablarlo, pero no lo hago por miedo.

Ya tengo una vida un tanto complicada simplemente por el hecho de ser mujer. A eso añadimos que soy una mujer bisexual en el seno de una relación con una persona del sexo opuesto, que eso inmediatamente me invisibiliza, porque no puedes ser bisexual si no te acuestas con una mujer y si no lo has hecho entonces eres hetero y si lo has hecho entonces eres lesbiana y lo que de verdad es esto es una MIERDA.

Solo he podido decírselo a Miguel y a un montón de gente que ni siquiera me conoce, porque bueno...con Miguel me acuesto y con los demás no tengo una fachada que derruir, y aun así les sorprendí, porque tengo pinta de chica rica, blanca y hetera sin problemas en la vida.

Por otra parte siento en mi interior el mantra de que a nadie le importa lo que haga con mi vida, pero eso es también una trampa, porque pertenezco a un colectivo, porque el colectivo sufre y me siento como la mujer que no es maltrata y que por lo tanto afirma que la violencia de genero o el machismo no va con ella... ¿ Qué mierda estamos viviendo?


Hace un par de días, mataron a un crio, al grito de MARICÓN. Solo por ser quien era. Porque no deberíamos mentir en eso, ser gay lesbiana, transexual, o bisexual o lo que leñes seas, no habla solo de lo que te gusta, o a lo que amas, define bastante lo que somos, como vivimos la vida, como nos relacionamos y como sobrevivimos. 

La sociedad que nos odia, o nos utiliza como esteriotipos o fuentes de morbosidad o vicio, no lo hace por amar a quien amamos, todavía no puedo comprender del todo porque lo hacen, pero creo que tiene mas relación con  lo que representamos, con el odio siempre al diferente, por la necesidad de despreciar al que no entra en el molde. Yo estoy cansada ya del puto molde. Cansada de encajar con algo, que no es lo que soy, soy una jodida niña, blanca, rica ( desde hace muy muy poco, tanto que no lo soy, si no que lo siento como tal porque duermo sin preocuparme de las deudas), bisexual, paternalmente desequilibrada y psicologicamente mermada, que vive en un estado continuo de ansiedad y repulsiÓn por todo aquello que me huela ligeramente a fascismo, y necesito reivindicar que no soy lo que los demás piensan, que yo soy yo, y lo soy desde hace años, aunque solo ahora comienzo a vislumbrarlo, siempre tarde, siempre procrastinando. Tengo demasiada ropa, para continuar ocupando espacio dentro del armario.





martes, 29 de septiembre de 2020

Novedades que saben a viejos miedos

 Ha empezado una nueva etapa de mi vida. Y en parte estoy decepcionada.

Romantizamos durante tantos años la residencia, que ahora que ha llegado, la realidad nos recibe con un jarro de agua fría. 

No se si será el COVID19 o será que cuanto más altas son nuestras expectativas, más difícil son luego satisfacerlas.

Además, ahora mismo unicamente puedo sentir miedo.  Miedo a lo que nos deparan los próximos meses, miedo a no poder seguir el ritmo, miedo a no aprender lo suficiente...miedo a las agujas.

Eso es un poco broma, pero solo un poco. Porque la realidad es que tengo una analítica para medicina del trabajo el jueves y estoy acojonada. Y por si fuera poco creo que tengo algo malo, así que tengo que ir en los próximos días al médico, para ver qué puede ser y la incertidumbre no me deja descansar. Mientras que no llegue el día de ir, no estaré verdaderamente enferma, pero cuando salga de allí, ya no habrá vuelta atrás, llevaré la etiqueta, creo que para siempre.

domingo, 7 de junio de 2020

PANDEMIA

Puede que parezca una locura.
Pero todo lo que podía salir mal, salió peor.
Ya no me valieron ni los planes B que tenía.
Podría decir que tengo mala suerte, pero creo que se trata de algo que esta por encima de todo eso.

Fue una Pandemia Mundial.

Tal y como suena. Es de película, y a veces parece cosa de chiste, pero no.
El 9 de marzo la vida se empezó a descontrolar y el 14 nada volvió a ser como pensábamos.
Ya da igual si el MIR salió bien o no, no he cogido plaza aun, ni sabemos a ciencia cierta cuando pasara. Mi preocupación inicial, ahora parece una broma macabra.
Miguel se fue, al mes de empezar, cuando comprendimos que tardaríamos meses en volver a...bueno en llegar mas bien, a la NUEVA NORMALIDAD.
Mucha gente lloriquea, queriendo que vuelva la antigua, pero yo creo que ya volvemos a los mismos patrones destructivos de siempre, pero con 200 infectados nuevos en nuestro país cada día.
A mi, que me quedaban  4 guardias para librarme del hospital, no solo sigo allí metida, si no que debo permanecer todo el verano trabajando...porque no sabemos nada.
Tampoco sabemos si Miguel volverá en septiembre, así que los sueños de vivir juntos, están de nuevo en pausa, tengo el piso, pero no tengo la ilusión, porque no es real, y no puedo permitírmela, así que continuo igual, sin respirar, sin avanzar, sin disfrutar, todo paralizado.

Pero claro, se trata de una pandemia mundial. Ha muerto gente, familias que han quedado destrozadas, después de una agonía y una soledad de días y semanas, y los delitos y negligencias siguen surgiendo de entre las grietas. Todos son culpables, hasta yo, que pensaba que esto no era nada y que nada nos iba a ocurrir.
Me enfadan las cosas, mucho, vivo en ira constante, porque la gente esta olvidado pronto lo que hemos perdido. Lo que hemos sufrido, y llorado. 
Mi miedo diario a llegar del hospital contagiada y poner en peligro a mi madre y sobretodo a mi abuela. 
Estar lejos de Miguel, cuando llegaba cansada de trabajar.
La incertidumbre de mi futuro.
Hubo un tiempo, que cada noche nos aplaudían, a todos los que cada día salíamos a enfrentarnos a lo desconocido, y esperar que no nos hiriera de muerte.
Pero ya hace un tiempo que los aplausos han parado y los reproches han vuelto a nuestra vida. Ni esta pandemia mundial ha conseguido que la gente entienda la necesidad de la sanidad, volvemos a nuestra casilla de salida, a la de trabajadores de segunda, pocos medios y mucha ética, jugando con nuestra moral y nuestro juramento, para que sigamos al pie del cañón aunque otros nos escupan.

La gente habla del daño psicológico después de la pandemia. No se, yo últimamente vivo con miedo. Reviso día tras día, las estadísticas, los números de muertos y contagios, los brotes, los test... es casi un TOC, no puedo dejar de hacerlo, y sufrir fuertemente el resto del día según los resultados. Por que hasta que esto no acabe, mi vida seguirá así, en pausa.
Y duele ver las redes sociales, duele ver a la gente saltándose las distancias de seguridad, viajando a otras comunidades cuando están prohibidos los desplazamientos, reuniéndose en fiestas cuando es peligro, como si esto no fuera con ellos y estuvieran por encima de todo el sufrimiento,  riéndose como si todo hubiera acabado, y luego, se rasgaran las vestiduras contra todos los demás cuando el infierno se nos presente de nuevo. La gente es egoísta, muy egoísta, no se dan cuenta hasta que ellos no pierden, hasta que ellos no sufren, hasta que ellos no caen.

Así que, así estamos, la ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal...
Una pandemia mundial, el país paralizado, la gente con mascarillas, lavándose compulsivamente las manos, sin poder ver a nuestras familias, sin poder dar abrazos ni saludos...parece una distopia, o más bien, una pesadilla.


domingo, 22 de diciembre de 2019

En dias como hoy

Es navidad.
Trabajo en un hospital.
La mayoría de mis pacientes están en estado vegetativo o en cuidados paliativos.
No es que este sea precisamente el ambiente mas en paz, felicidad, regocijo y reconciliación.
Tengo un paciente. 30 años, 1 mas que yo. Joven, alto, bastante apuesto, tiene mujer, e hija, sus padres están sanos, viven cerca de el, tiene trabajo, bien pagado.
Hace un mes, cuando iba en su moto, un coche le golpeo por detrás, se dio a la fuga tras la colisión.
Tiene una lesión axonal difusa.
Estado casi vegetativo.
Feliz navidad.

En un momento lo tienes todo, una vida perfecta, de la que probablemente no seas ni consciente, y al segundo siguiente se acabó todo.
Estas pero no estas, eso es bastante peor que la muerte. Sus padres se aferran, tienen unas esperanzas, que me parecen ridículas por todo lo que se de medicina, y aun así me gustaría creer en ellas.
Ahora toda esa familia vive atada a una cama.

Y en días como este, me pregunto por qué hago lo que hago, por que no elegí una forma de vida menos rodeada de miseria y dolor... en días como hoy solo puedo decir que no lo se... pregúntame mejor mañana.

lunes, 29 de abril de 2019

Trabajo...soñado?

Viví el domingo de madrugada, una experiencia extraña, un tanto dolorosa, pero sobretodo reveladora...
Estaba en mitad de mi segunda guardia...mi segundo dia de trabajo.
Estaba cansada, llevaba 20 horas trabajando, sin parar...pero no me importaba, lo estaba manejando, me sentía segura y confiada. Y entonces paso, lo que le ocurre a todos los gafes como yo, la ley de Murphy nos ataca, una de mis pacientes, paliativas, se puso muy malita. Te preparan teóricamente en la carrera para que manejes la situación, pero todo se queda en nada cuando ves como una persona agoniza en mitad de estertores y disnea. Hicimos todo lo posible para que se fuera lo mas tranquila posible, y aun ahora pienso que nada de eso fue suficiente.
Lo estaba llevando mas o menos bien hasta que caí en la cuenta de algo, cuando fui a mirar su historia clínica me percaté de que no tenia a nadie. No es una manera de hablar, no tenia a NADIE en el mundo, nadie a quien llamar, nadie a quien avisar, nadie que se lamentara un breve instante de lo que estaba sucediendo.
La sensiblera y reina del drama que hay en mi se echo entonces a llorar de pena. Fue pena, fue angustia, fue un poco de rabia...tambien rece por ella.
Por la mañana mi relevo me miro con ternura y me dijo que la primera vez siempre es dura, y que ya me acostumbraría...
Quizás de todo lo ocurrido, eso fue lo que mas me asusto.