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viernes, 12 de abril de 2024

Resulta que no, que no es mi año.

 Recuerdo que al inicio de este año 2024 pensé que estos 365 dias iban a ser la caña

Es verdad que no llevamos muchos, pero los suficientes para asegurar que no será asi.

Vaya mierda de inicio de año, y vaya 4 putos meses de terror llevo en el cuerpo.

Seguramente habrá muchiiiisima gente que está peor, muerte y destrucción es el corte de lo que es un mal año para muchas personas, pero lo cierto es que tampoco me está yendo de lujo que digamos.

En marzo me "rompí" el escafoides en una caída ( con lo torpe que soy lo raro es que no me hubiera caído y roto algo antes), pero lo pongo entre comillas porque aun no me lo pueden confirmar ni desmentir, así que aqui estoy esperando a que me llamen de una resonancia magnética para ver que cojones hago con mi vida, porque estoy desesperada con todo el tiempo que llevo de baja.

Pero es que para colmo, hace 10 días fui al médico y resulta que me tienen que operar, de algo que no tiene naaaaada que ver con la mano. No se, me encuentro sobrepasada y empiezo a acumular ansiedad y miedo. Fuí para otra cosa, con una idea, con un objetivo mas que asumido y me encontré con algo que para nada esperaba. Ademas de otra prueba que me tienen que hacer que todo el mundo me ha dicho que es tremendamente dolorosa. Y de sobra es sabido que soy una cobarde. Tengo tanto miedo al dolor que no duermo por las noches pensando en ambas cosas y como estoy todo el día en casa, no tengo si quiera el agobio laboral para distraerme... es todo un despropósito.

Ademas de no saber a ciencia cierta si lo que me tienen que quitar es malo o no... Claro estoy tan consumida por el miedo al dolor que ni siquiera puedo llegar a procesar el miedo a algo mas, aunque ahí está, es un poso oscuro y pegajoso en el fondo de mi estomago.

Bueno pues eso, 2024 resulta que tampoco va a ser mi año.  A ver cuando toca.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Regreso al Futuro

 Quería esperar un tiempo antes de hablar del tema.

Y aquí estamos, 1 mes después. 

Hay momentos en los que siento mucha pena. No puedo evitarlo. Pena de que aquel día pasara. De que aquellas 24 horas, duraran solo eso, 24 horas.

Fué un día increíble, algo que no sé si se volverá a repetir como tal. Pero es que todo lo que rodeó aquel día, el antes y el después hasta el día de hoy han seguido siendo maravillosos.

Excepto el Covid, pillar el covid no me ha hecho gracia. Aunque menos mal que mi organismo se esperó a que todo terminara para liarla. No hubo resfriados en las bodas, preparativos, viajes, y conciertos. Fue volver a la vida real y todo se ha precipitado.

Pero volviendo a aquel día. De verdad que puedo llorar de la emoción. Todo fue redondo, perfecto, suave, bonito, alegre, bello. No hubo fallos, cero arrepentimientos, fue sin duda la mejor boda a la que he ido en mi vida, y no lo digo porque fuera la mía, es que fue la mejor boda del mundo

No quiero olvidar jamas lo que sentí, lo que vi, a Miguel, es increíble que esto haya pasado, que seamos marido y mujer, que seamos familia.

Y ahora que? ahora nos toca vivir. Y soy muy feliz, pero aun me puede la nostalgia en ocasiones. El anhelo de todo lo que esperábamos vivir y vivimos y que fue perfecto.

Ahora nos mudamos y eso me agobia un poco. Hemos alquilado una casa bastante grande y es un progreso, pero tambien implica moverme del barrio, alejarme de los sospechosos habituales y aceptar muchos cambios. 

Ademas hoy he digievolucionado. Ya soy R4.

Es que son demasiadas emociones y tengo las defensas por los suelos, me tiene que venir la regla y siento que todo me esta abrumando. Tengo que hacer muchas cosas en este ultimo año, la residencia esta apunto de terminar ya no queda nada y luego si que ya no quedara red de seguridad, ya no sere mas la residente, ya seré la ADJUNTA.

Bueno, voy a relajarme un poco, ya hay que dejar de vivir en el calendario, no anhelar fechas futuras, ya hemos llegado. ¿No?


martes, 4 de julio de 2023

Lo que nos aguarda y con quien lo guardamos

 El calor empieza a hacer estragos con nosotros. Las lagrimas me salen fáciles pero creo que es el SPM, el sudor y la hipotensión natural que cargo.

No me permito mucho pensar en el verano ni en mis vacaciones que empiezan exactamente en 23 días, 15 horas, 56 minutos y 50 segundos.

Bueno en verdad lo intento, pero cuesta bastante cuando suena mi despertador a las 06:55 de la mañana cada día.

En verdad el calor lo hace todo un poco más fácil, porque de todas formas, trabajara o no, me cuesta estar en la cama mas allá de las 8 y media de la mañana...quién me ha visto y quién me ve ahora.

Antes de terminar esta carrera de fondo, aun me quedan 4 maravillosas guardias de ansiedad y padecimiento, pero qué importa cuándo lo que viene después puede que sea el verano de nuestras vidas.

Y eso que ayer tuve una crisis existencial en mitad de mi primera prueba del vestido... y es que me siento realmente ridícula y frívola vestida de novia, no me parece mi propio cuerpo, y para colmo se había roto el aire acondicionado con lo que el sudor y el mareo tampoco me permitían mostrar mi mejor cara. 

Gracias a dios todo lo demás de la boda va viento en popa y sin incidencias aunque parece ser que la prueba de fuego vendrá 20 días antes de la boda, cuando tengamos que elegir hasta el filo de las servilletas...

Yo solo quiero casarme con Miguel...de verdad no creí que me haría tanta ilusión. Ya es mi familia, yo lo siento así, pero me parece impresionante que en menos de 2 meses vaya a ser de hecho mi familiar de primer grado, mi pariente mas cercano, mi numero de contacto, el que va a decidir que pasa con mi cuerpo si muero en un accidente de coche... GUAu

Han sido unos meses difíciles para el, después de que le diagnosticara diabetes, y digo le, porque fui yo, y para mi tampoco ha sido particularmente fácil.

Llevaba 3 meses perdiendo peso sin sentido ni razón y  me estaba empezando a asustar. Yo buscaba algo peor, algo mas dañino, mas mortal, algo como un cáncer... así que después de mi tercera leucemia diagnosticada en urgencias en un menor de 30 años, decidí que era el momento de hacer algo... y lo que hice fue encontrar una diabetes.

Gracias a dios se lo ha tomado como se toma todas las cosas de la vida, como una realidad inamovible por la que no merece la pena sufrir ni llorar, solo seguir adelante. Estuve semanas mirándole de reojo, observándole por si en algún instante de la historia tenia un momento de rotura y tristeza, pero no... es sin duda el señor mas practico y valiente que conozco y la verdad es que lo envidio y admiro a partes iguales.


Así que aquí seguimos, mes tras mes y ya queda menos para el día D, nosotros en un par de días nos vamos de festival a Madrid, y pronto Miguel volverá a su "casa" por última vez... 

Sigo teniendo miedo día tras día por este equilibrio y esta paz tan increíble como efímera, parece mantenerse sobre un ligero equilibrio a la vez mágico e imposible, pero bueno cada día se hace algo maravilloso de disfrutar y creo que es imprescindible hacerlo...

Por cierto menudas semanas quedan, entre que voy a ver a Franz Ferdinand, estrenan Heartstopper en Agosto, me voy una semana de vacaciones a un chalet perdido, me caso, me voy de viaje de novios, mes y medio sin trabajar y Granada Sound, me va a dar una depresión postvacacional del copón cuando toda esta algarabía se acabe... que drama.

lunes, 6 de marzo de 2023

Viviendo de cuentas atrás

 Ultimamente vivo enganchada a las cuentas atrás.

Todos los días a todas horas contabilizando lo que queda para los tiempos mejores. Es algo que siempre he hecho, es uno más de mis grandes defectos, pero ahora es exagerado.

Lo que queda para el próximo concierto (362 horas), para el final de las guardias de puerta ( 2185 horas), para el próximo festival ( 3025horas), la prueba del menú ( 400 horas) para las vacaciones (3649 horas) y para la boda ( 4243 horas)...

Esto es un sin vivir.

Miguel me regaña bastante cuando me ve haciendo cábalas, me recuerda que no se puede vivir en el pasado, pero tampoco es sano anhelar todo el rato el futuro. 

Pienso todo el rato que lo que vendrá será mejor, pero aun así, intento disfrutar de las sensaciones del momento, sobretodo cuando me acuesto por la noche abrazada a Miguel, o cuando me siento a ver un capitulo de una serie con un refresco fresquito. Me gustaría ser de esas personas que son felices con las pequeñas cosas, que disfruta de lo cotidiano y que tiene gustos sencillos ( que no baratos me temo).

Lo que me hace falta es junio, el calorcito, el sol hasta tarde, los helados y el cambio de paradigma vital (que no cuento de que se trata por no gafarlo, que la ultima vez que lo dije estalló una pandemia mundial y no es plan)... al final continuo siempre con el mismo anhelo  de futuro. Lo único que espero es, que cuando llegue allí, sea capaz de ser feliz.




lunes, 16 de enero de 2023

Amor en tiempos de residentes


Psiquiatría es la rotación que estoy haciendo ahora.

Es una de mis últimas vueltas hospitalarias mendigando amor. Ha sido una experiencia bastante horrible, con un apego evitativo, y cero compromiso a largo plazo.

Es decir, para que nos entendamos, que está siendo una rotación de mierda.

Después de un mes deambulando por los pasillos y siendo mandada a mi casa porque no había adjuntos que me acogieran en su seno, esta mañana por fin he dado con una adjunta apañada que me querrá si dios quiere, durante las dos semanas que me quedan. Será como una aventura de verano, corta pero intensa.

Y tan intensa.


Odio la psiquiatría, de verdad, vaya drama, y vaya miseria.

Hay pocas esperanzas para la mayoría de nosotros, pero es que, para estas personas, la esperanza no es algo que crea que se puedan permitir.

Es verdad que durante mi rotación en el hospital de agudos (que eso sin duda fue poliamoroso, porque no hay posibilidad de que cupieran más residentes, estudiantes y adjuntos en una misma consulta y con un mismo paciente), pensé, que psiquiatría no estaba mal como especialidad… yo que se, creo hay pocas cosas menos agradecidas que ese trabajo, y eso que soy médico de familia y llevamos los rasgos obsesivo y masoquista inscritos en el ADN.


El caso es que cuando estaba viendo a esos pacientes, a pesar de mi amargura por tener mañana puerta de trauma, no podía evitar pensar en la suerte que tenía y en lo poco agradecida que soy en mi día a día con mi sino y destino.

Puede que mañana mismo o dentro de un par de horas todo se vaya a la mierda, pero la realidad es que he podido disfrutar de 32( ya casi 33) años de suave vivir.


He tenido altibajos claro está, pero en general, cuando hablamos de antecedentes personales de estos pacientes ( madres solteras, padres ausentes, dificultades económicas) pienso en lo carne de cañón que era, y en lo bien que ha salido todo. Cuando hablamos con una paciente que sufre además de su trastorno límite de personalidad, violencia por parte de su pareja ( se dice el pecado, pero no el pecador), pienso en mi suerte y en la suerte de mis amigas y amigos, todo podía haber sido tan…desastroso.

 

Así que aprieto los dientes. Quedan según mi cuenta atrás 196 días para mis vacaciones, y si otra pandemia de gripe del mono no lo impide, 220 días para la boda.

Ademas 250 días para ser R4. Sé que está mal vivir en el futuro, pero intento motivarme, porque estos últimos 3 meses en el hospital se me están atragantando. Tengo ganas de volver a casa, a mi centro de salud, volver a ser una puta médica de familia y no una itinerante, que va por los pasillos, pidiendo amor… 

viernes, 26 de agosto de 2022

Vacaciones de Verano

Qué coraje

Tenía una buenísima idea sobre la que escribir.

Algo profundo, estructurado y reivindicativo, muy lejano de las actuales cursiladas que se me ocurren en el día a día desde que estoy perdida en este pequeño paraíso.

Lo había guardado en alguna recamara de mi almacén mental (tan desordenado como el resto de mi vida) y puff... se ha perdido.

Ahora lo único que conservo es eso, cursiladas sobre apreciar el paraíso en el que vivimos, la felicidad de no tener que trabajar y la estupidez cruel que supone solo tener un mes de vacaciones al año.

Intento exprimir, forzarme a pensar algo sobre lo que quiera hablar. Pero es que no quiero hablar de nada.

Estoy en el filo de una navaja muy fina, y pronto todo se va a desestructurar. Se huele en el ambiente, en la calma antes de la tempestad, y tengo miedo.

No porque sean cosas malas, o no sea de hecho, algo que llevo deseando años, es simplemente porque soy una cobarde, y porque la vida en este momento es tan fácil de vivir, en este mismo instante es tan suave y amable, que temo que cualquier mínimo detalle puede empeorarla.

Una parte de mi asume como una realidad inamovible, que la "vuelta al cole" que la depresión post vacacional, va a ser durísima. Hay tantas cosas de las que me tengo que encargar, que tengo que arreglar o solucionar y en las que no estoy pensando simplemente porque estoy de vacaciones.

Nuevos correos, mensajes de los compañeros, incidencias de las guardias y problemas para la María del futuro, hacen que el nudo se apriete cada vez mas en la boca del estómago, pero de una manera extraña, suave pero angustiosa, será porque aun me quedan 20 días de vacaciones gracias a dios.

Me ha costado tanto llegar a este reducto de paz que no quiero que termine, de verdad, necesitaría estar así hasta el 1 de noviembre, para poder afrontar todo lo que se avecina, que juro por dios, que no es posible que todo salga bien.


Mientras tanto, supongo que disfrutare de esto que me ha costado tanto lograr, aquí, donde he llegado arrastrándome penosamente por el cansancio y la adversidad.

Sin duda, me encuentro mejor, con mas ganas y mas repuesta, menos cansada y bastante mas capaz de apreciar las cosas buenas... disfrutemos de esto mientras dure, aunque el temporizador ya esta marcando el final segundo a segundo, y el tic-tac leve, cada vez se haga mas ensordecedor en los momento en los que intento conciliar el sueño...maldita ansiedad anticipatoria.


Pdt: aunque antes de volver a la realidad, hay que sobrevivir a Paris... ¿te había comentado ya que odio viajar en avión?

lunes, 2 de mayo de 2022

La capacidad de emocionarse

 Creo que me merezco poder divagar un rato sobre #Heartstopper.

Y es que lo necesito. Me esta constando salir de este bucle en el que me metí hace menos de 4 días.

Para poner en situación: Se trata de una serie sobre dos chicos que se conocen en el instituto y se enamoran.

Uno de ellos es abiertamente Gay y el otro siempre ha considerado que es heterosexual, hasta que comienzan a conocerse. Y es bestial precisamente por esto, porque para uno de los protagonistas ( Nick) es una sucesión de sensaciones y sentimiento confusos hasta que puede admitir en voz alta que se cuestiona su sexualidad.

Yo no era tan pequeña cuando me di cuenta que de que algo no cuadraba en mi definición de mi misma como heterosexual, pero aun así, recuerdo pensarlo en mi cabeza y ser incapaz de verbalizarlo en voz alta hasta mucho tiempo después de comenzar a planteármelo. Tampoco olvidaré, cuando con 22 años me mire al espejo del cuarto de baño llorando amargamente y diciendo en voz alta que me gustaba una mujer.

Bueno no gustar en sí, si no que me sentía atraída, que no rechazaba la idea de mantener una relación con esa persona y que me había ocurrido con más chicas a lo largo de mi existencia, aunque no había ordenado nunca jamás esos pensamientos.

Han pasado muchos años desde entonces, y me horroriza pensar, lo que me ha costado salir del armario delante de las personas a las que quiero.

La primera persona a la que se lo dije fue mi amigo Jose, y lloramos los dos porque a ambos nos ocurria lo mismo, y veíamos casi imposible decírselo a nadie mas.

A Miguel y a mi primer ex tambien se lo dije porque me parecía lo más justo para ellos, y la verdad es que ambos se lo tomaron realmente bien.

Hace menos de un año, pude por fin decírselo a mis amigas...y fue tremendamente duro y el paso de verbalizarlo con mi familia me parece imposible.

De hecho hasta hace poco, estaba convencida de que jamás se lo iba a decir a nadie, total, mi pareja es un chico así que ¿para qué iba a exponerme a la señalización voluntaria por puro capricho?

Pero es que no es un capricho. No, es lo que soy. No es que nuestra sexualidad deba definirnos y ser el centro de nuestro yo, pero sí que nos expone a situaciones y vivencias distintas.

Las creencias habituales sobre promiscuidad, vicio, transición o fetiche hacen que me cabree cada día más.

Es curioso como para mí ha sido mucho más fácil salir del armario con gente desconocida que con mi propio grupo. Lo asocio a que con esa gente no he tenido que destruir la imagen que ya tenían de mi preconcebida, no he tenido que desestructuar lo que siempre habían visto de mi, podía presentarme como alguien nuevo en el mundo e incluso así ha sido a veces difícil, pues cuando sabían que estaba saliendo con alguien del sexo opuesto, deslegitimizaban mi bisexualidad como si por esto ya fuera obligatoriamente heterosexual.

La pregunta eterna de en cuantos tríos he participado (simplemente porque me gustan ambos sexos, tienen tendencia a pensar que dentro de mis expectativas sexuales entran prácticas como estas) o la afirmación de que los bisexuales lo somos por vicio, me siguen dando nauseas.

Antes me conformaba con no sufrir rechazo u homofobia y mi posición permitía que pudiera fingir que no era bisexual, cerraba fuerte la puerta del armario y daba gracias a dios de que el que me gustara fuera un chico.

Bueno, volviendo a la serie.

Ha sido preciosa.

Una representación simple de la vida de dos personas, una de ellas gay y otra bisexual (sin hipersexualización, gracias), que se conocen y se cuestionan quienes son y como encajarlo en su vida normal, siendo el tema de su orientación sexual parte pero no centro de la existencia y normalizando que las personas LGTBIQ+ pueden ser felices y todas sus historias no tienen que estar centradas en el drama y la angustia vital, vamos, todo lo alejado que puede estar un adolescente del drama.


Mención especial a Kit Connor, el actor que hace de Nick Nelson, porque vaya manera de empatizar con él, de calmar y dar felicidad en cada escena. Es impresionante lo feliz que he sido viendo esta serie. Me ha gustado descubrir que aun quedan cosas, temas, que me emocionan y me sacuden como esto, a pesar de todas las dificultades, que aun soy capaz de evolucionar. Esta serie para mí, es el contenido audiovisual de este año. Nick Nelson, te quiero ❤️ .

martes, 14 de septiembre de 2021

El que mucho abarca, poco aprieta.

 Ha sido una vuelta al cole feísima.

Es curioso cómo hace 72 horas era la persona más feliz del mundo y ahora siento que me ahogo en un mar infinito de responsabilidades.

No creo que puede llegar a cumplir con todo sin que pierda la cabeza por el camino.

Lo que más coraje me da es que los demás no lo entienden, y le quitan hierro constantemente.

"Lo vas a sacar, tu siempre lo sacas todo"

Hombre, supongo que sobreviviré, por ahora poca gente ha muerto ( digo poca porque la tasa de suicidios en nuestro gremio, es inusualmente alta, igual que el de problemas de salud mental)

El único que no lo hace es Miguel, y porque me vio en pleno ataque de ansiedad.

Cuando lo hablo con mi madre, lo que me repite constantemente es que no debía de haber hecho medicina, pero a estas alturas de la película, ese argumento llega algo tarde.

La vida de adulto, el mundo laboral es una verdadera mierda, que no debería ser deseada por nadie, sobre todo, cuando no va acompañada de una madurez real por mi parte. Tengo la cabeza aun tan llena de tonterías y deseos infantiles que la responsabilidad real, con consecuencias reales se me plantea en ocasiones irrespirable.

En el fondo, sé que lo demás tienen razón. Que es algo que todos tenemos que vivir, que estar ocupado, atareado, agobiado, es lo normal, y mas trabajando donde trabajo, pero eso no me consuela y nunca creí que el mal de muchos consuelo de tontos no me fuera a servir.

Creo que preferiría que ninguna vida dependiera de ello, y que lo máximo fuera que mi puesto de trabajo estuviera en juego. 

Puestos a jugar prefiero esas piezas.