Ha sido una vuelta al cole feísima.
Es curioso cómo hace 72 horas era la persona más feliz del mundo y ahora siento que me ahogo en un mar infinito de responsabilidades.
No creo que puede llegar a cumplir con todo sin que pierda la cabeza por el camino.
Lo que más coraje me da es que los demás no lo entienden, y le quitan hierro constantemente.
"Lo vas a sacar, tu siempre lo sacas todo"
Hombre, supongo que sobreviviré, por ahora poca gente ha muerto ( digo poca porque la tasa de suicidios en nuestro gremio, es inusualmente alta, igual que el de problemas de salud mental)
El único que no lo hace es Miguel, y porque me vio en pleno ataque de ansiedad.
Cuando lo hablo con mi madre, lo que me repite constantemente es que no debía de haber hecho medicina, pero a estas alturas de la película, ese argumento llega algo tarde.
La vida de adulto, el mundo laboral es una verdadera mierda, que no debería ser deseada por nadie, sobre todo, cuando no va acompañada de una madurez real por mi parte. Tengo la cabeza aun tan llena de tonterías y deseos infantiles que la responsabilidad real, con consecuencias reales se me plantea en ocasiones irrespirable.
En el fondo, sé que lo demás tienen razón. Que es algo que todos tenemos que vivir, que estar ocupado, atareado, agobiado, es lo normal, y mas trabajando donde trabajo, pero eso no me consuela y nunca creí que el mal de muchos consuelo de tontos no me fuera a servir.
Creo que preferiría que ninguna vida dependiera de ello, y que lo máximo fuera que mi puesto de trabajo estuviera en juego.
Puestos a jugar prefiero esas piezas.
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