Creo que uno de los grandes problemas que hay en mi es la vanidad.
Sinceramente me preocupa.
Supongo que como todo ser humano solo deseo ser buena persona, pero es que realmente me cuesta a horrores.
En ocasiones siento como si yo misma estuviera subdividida en dos personas, una mala y otra buena.
Y soy totalmente consciente de cada una de ellas.
Estoy muy sorprendida con la maldad de mi parte mala.
Mi cerebro genera comentarios y comportamientos crueles, lo que es ironico porque no soy mejor que nadie en ninguno ed los aspectos cotidianos y seria un blanco perfecto de cualquiera de las criticas que a mi misma se me ocurren.
Necesito en muchos momentos la aprobación de la gente, pero al mismo tiempo me doy cuenta de la estupidez de mi comportamiento, me reprendo y me alejo de todo actitud que aliente mi vanidad, pero no se cuanto tiempo el doctor JEKYLL podrá mantener controlado/a a mister HYDE.
Lo que he conseguido en mi vida lo he hecho por mi misma, pero el impulso que me sustentaba en las noches de estudio en las que estaba muerta de cansancio, no era cumplir mi sueño y hacer que mi familia estuviera orgullosa de mi, mas bien era fastidiar a todos aquellos que en algún momento de mi corta vida ( que no han sido pocos) pensaron que no podría lograrlo, y que me quedaria en el camino, sola y avergonzada.
Se que esos deseos y esperanzas tan malos por parte de lo que yo consideraba amigos, familia y profesores, se merecen un pequeño castigo, pero supongo que ya lo tuvieron cuando comprobaron que se habían equivocado, ahora la pregunta es por qué yo no puedo avanzar.
Por qué no puedo plantearme nuevas metas que me motiven.
Además me he vuelto extraña, en cuanto a lo que pienso de la sociedad que me rodea, y las cosas malas que les deseo a los que me han hecho daño alguna vez o tocan lo que es mío...¿¡lo ves!? hasta escribiendo me cuesta controlar tanta amargura.
Supongo que para mi misma es difícil captar las cosas buenas, pero mi parte mala, el mister HYDE que habita en mi se cree mucho mejor de lo que es, y en los breves momentos en los que su espíritu me posee del todo, corro el riesgo completo de quedar en ridículo,y perderme del todo.
La unica diferencia entre la novela de Robert Louise Stevenson( que por cierto se cree que sufría la bipolaridad que relataba en sus personajes) y yo es que yo no tengo una psicosis maniaco-depresiva.
Solo soy, un poco idiota, un poco humana y un poco joven.
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