La inspiración se fuerza en los artistas, duermen solos si la musa no quiere compartir sus caricias. Puede que el viento fuera mi amigo pero las curvas de sus caderas son mas llamativas que el rasgar de mis pensamientos.
El dios Eolo me abandona, se marcha a lugares mas oscuros del olimpo a consumir su pasion en el vientre de mi musa.
Cierro los ojos como si de un piano se tratara, estoy escribiendo una torpe melodia.
La inspiración no se compra y yo la vendo barata.
Ya a estas horas de vigilia ni el suave aroma de la noche me acompaña, me ire a un mundo de sueños donde pueda retozar dormido es su pecho.
Buenas noches
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